LA VIDA TE DA REVANCHA: CASI AMIGAS

Samuel había abandonado a su mujer… Luego de unas hermosas vacaciones, casi una segunda Luna de Miel, había dicho él, y con mil proyectos por delante, no se sabe cómo, ni se sabe con qué pretexto, un día armó el bolso flaco, montó su bici y salió, con el mismo aplomo de siempre, sólo pronunció tres palabras: “Quiero estar solo.”

Amanda se desgarró, sintió el peso del mundo sobre ella, el vacío, la angustia y la desesperación. Sola en aquella ciudad, a la que únicamente había ido por él, en aquella casa en la que tanto esfuerzo habían puesto, con sus mascotas, que eran como sus hijos… Y ahora sin trabajo, porque Samuel, que había logrado con el total apoyo y la diaria colaboración de Amanda estabilizarse y progresar en su negocio, le había dado la seguridad para que renunciara a aquella empresa y comenzara al fin con su proyecto independiente… ¿Qué hacía ahora con todo esto? ¿Huiría también…? No, primero se refugió en su familia y en sus amigos, pasó noches en vela, acostada en la cama (ancha ahora), hablando por teléfono con sus hermanas, llorando y buscando una explicación. Comenzó terapias varias, le dieron pastillas para “parecer feliz” y su cuerpo se expresó decadentemente, rayando en la anorexia, afecciones en la piel y manchas de tabaco (otra vez, con este golpe, había caído en la dependencia del cigarrillo).

De vez en cuando se reunían con Samuel, un par de horas… Ella porque quería comprender, él vaya uno a saber por qué. Samuel no cambiaba de parecer, al menos sus palabras no lo hacían, pero la relación era amena.

Por esas vueltas de la vida, al mes y medio se encontraron de nuevo viviendo bajo el mismo techo, pero Samuel sostenía su separación.

De a poco Amanda comenzó a salir a adelante, consiguió algunos trabajos esporádicos, viajó a consultas con sus médicos, cocinaba… y disfrutaba en silencio, al menos, la presencia de Samuel, quien hasta aquí seguía son su aplomo y su encanto natural. Amanda, analizando esta situación, comenzó a plantear alternativas para recuperar la pareja… las planteó todas. No halló respuesta, la decisión estaba tomada, y la explicación aún no dada.

Luego de 2 meses, la actitud de Samuel cambió como por arte de magia, se enojaba por todo, ya no hablaba con Amanda, o le hablaba mal, su rostro había cambiado… reflejaba casi odio. Y empezó a planificar su mudanza definitiva. Amanda, que siempre fue muy perceptiva, observaba con angustia estos cambios, esta lejanía, esta soledad inexplicable. Y un día, una semana antes de que él abandonara definitivamente su hogar, lo supo… lo vio en su mirada, y no le creyó cuando él le dijo que ese día saldría a cenar con Sebastián. Por primera vez, en casi ¼ de siglo de vida en común, Samuel estaba mintiendo, y Amanda lo sabía…

Lo dejó ir, a la semana él se mudó, y cuando al tiempo se encontraron porque aún Amanda buscaba respuestas, ella quiso confirmar su sospecha. Y le pidió sinceridad. Samuel respondió con la verdad (¡gracias a Dios!). Sí, había otra mujer en su vida, Vivian, y aquella noche Samuel no había salido a cenar con Sebastián… pero aseguró que nada tenía que ver con su decisión de separarse, Vivian había aparecido después, y poco le importaba a Samuel si sería para un día, un mes o toda la vida. Amanda le creyó. Amanda lo perdonó…

La distancia fue inevitable, y aunque Amanda intentó varias veces dialogar, pedirle ayuda a Samuel, (ella necesitaba comprender solamente, no deseaba volver), la respuesta que obtenía era aún peor, la frialdad de Samuel, y la insoportable realidad de ver a un desconocido, la herían aún más. Y él también sufría… porque seguía enojado, cerrado, su interior y su esencia se habían perdido…

Amanda, con la ayuda de terapia, de su familia, sus amigos, siguiendo su voz interior, aceptándose y reconociendo sus errores y necesidades, logró salir una vez más. Hoy trabaja en lo que más le gusta, vive donde siempre soñó, tiene 2 hijos ¡hermosos!, a los que tuvo sola, siempre decía: “No voy a tener hijos con alguien a quien no ame”, así que optó por métodos alternativos.

No se sabe si aún ama a Samuel, sí se cree que espera que un día él le pueda explicar, aunque ella ya comprendió, la vida le fue dando las respuestas…

Y la vida, como da la vuelta, un día la cruzó con Vivian… y se hicieron casi amigas. Digo casi, porque Amanda sabe quién es esta pobre mujer, que hoy llora y le cuenta que ese tipo divino, que se había separado de su mujer un año antes de conocerla a ella, ahora la había dejado sin explicación alguna… Y Vivian busca respuestas…

Y Amanda piensa: “Que triste Samuel, no has aprendido…”. Y se reconforta: “Al menos conmigo fue sincero, y a Vivian le mintió, no hacía un año que me había dejado, hacía apenas unos meses”. “Pero no soy yo quien debe explicarle…”

LA VIDA TE DA LAS RESPUESTAS. LA VIDA TE DA REVANCHA…

#RincónLiterario en gestación – “El canto silencioso de la cigarra”

19.06.2010: Extracto de la miniserie “La Vida Te Da Revancha” – la década apagada #AmeritaSalvoEscondite

Nota: Cabe aclarar que los personajes aquí plasmados son de fantasía, no así los relatos…

Lo importante y bello dentro y para cada uno de nosotros es “Aprender a descubrirnos y mostrarnos tal cual somos, aceptarnos, perdonarnos y trabajar sobre lo que no nos gusta de nosotros mismos para mejorarlo”

© 2020 – María Albertina Fontana. Todos los derechos reservados.

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